Ofensiva de Primavera II: Desastre Aliado

  A pesar de los éxitos obtenidos durante la operación Michael, con una ganancia excepcional de terreno, los alemanes se encontraban a comienzos de abril en una situación bastante peor en el frente occidental que en la que se encontraban a comienzos de año. Las bajas sufridas durante la ofensiva de marzo habían sido elevadas, muy por encima de las previstas, y la línea alemana formaba ahora un saliente entre las posiciones francesas e inglesas que traería de cabeza al OHL (Alto Mando Alemán) en lo que a logística se refería.

  Ludendorff, artífice de la ofensiva, aún se mostraba optimista sobre los éxitos obtenidos y la posibilidad de continuar con los ataques, mientras que su compañero, el mariscal Hindenburg, jefe del Estado Mayor, consideraba que “la gran batalla en Francia ha terminado”.

  Con reticencias, el Alto Mando se decidió por la idea de Ludendorff de proseguir con los ataques antes de que los soldados estadounidenses que ya se encontraban en Francia, y los que estaban de camino, pudieran formar una fuerza militar que inclinara definitivamente la balanza numérica del lado de los aliados. Así pues, se prepararon un total de 4 ofensivas que se librarían entre los meses de abril y julio.

Operación Georgette

  La primera de estas operaciones en ser trazada y llevada a cabo fue la operación Georgette, que tenía como objetivo principal las posiciones británicas cerca de Armentieres, en Flandes. El OHL consideraba que el sector británico en la región de Flandes era el más débil del frente occidental, y si conseguían romper las líneas británicas en Armentieres y capturar el nudo de comunicaciones de Hazebrouck, los ejércitos alemanes podrían llegar fácilmente a Dunkerque y Calais, obligando al repliegue definitivo de la BEF al otro lado del Canal.

Sector de la ofensiva del Lys.

  El plan era atacar un frente de unos 40 km que iba desde La Bassée a Ypres con el grupo de ejércitos del Príncipe Rupprecht. Este sector estaba protegido por el I Ejército del general Horne, que cubría el frente de Armentieres de 27 km con 4 divisiones, y el II Ejército de Plumer en Ypres con 5 divisiones. El grupo de ejércitos del Príncipe Rupprecht estaba formado por el VI Ejército de von Quast al sur, y el IV de von Armin. El VI Ejército debía atacar a los británicos a través del valle del rio Lys, entre las localidades de La Bassée y Armentieres con 18 divisiones, 4 de las cuales se lanzarían sobre el flanco izquierdo del I Ejército británico, protegido por la 2ª división portuguesa. Tras desarbolar sus flancos, el VI Ejército viraría hacia el noroeste para dirigirse hacia Hazebrouck. Al día siguiente el IV Ejército de von Armin lanzaría 8 divisiones hacia Messines, con su objetivo puesto en la captura de las alturas de Kemmel y Cassel para cercar a las restantes unidades de Plummer en Ypres.

  En la madrugada del 9 de abril, las más de 2000 piezas de artillería alemanas comenzaron un bombardeo intenso sobre las posiciones británicas. El bombardeo fue de una extrema intensidad sobre las posiciones portuguesas. Los cañones alemanes también lanzaron unas 2000 toneladas de gas mostaza y fosgeno que dejó incapacitados a unos 8000 soldados británicos.

Soldados de la 2ª División Portuguesa.

  Tras cuatro horas y media, a las 8:45 de la mañana, los cañones cesaron sus disparos y los hombres de las 17 divisiones alemanas del VI Ejército alemán avanzaron hacia tierra de nadie. En cuestión de minutos la división portuguesa fue completamente desarbolada, casi 6000 de sus hombres fueron capturados y el resto se batieron en retirada, lo que supuso para los alemanes abrir una brecha en la izquierda aliada por la que pudieron profundizar casi 10 km. En su ala izquierda, las divisiones alemanas se encontraron con una formidable defensa de la 55ª división británica, que logró repeler todos los asaltos enemigos.

  Al día siguiente el IV Ejército de von Armin lanzó su ataque al norte como estaba previsto. La derecha del ejército de Plumer fue la que se llevó la peor parte, y en pocas horas los alemanes expulsaron a los británicos de Messines, que tanto les había costado conquistar nueve meses atrás.

  Los alemanes siguieron presionando en todos los frentes y lograron capturar la localidad de Armentieres el 11 de abril. Se encontraban a unos 8 km de su objetivo principal en Hazebrouck. Ese mismo día el mariscal Haig declaró: “El único camino que tenemos es combatir hasta el final. Hay que defender cada posición hasta el último hombre, no debemos retirarnos. Estamos en apuros, pero creemos en la justicia de nuestra causa, de modo que cada uno de nosotros debe luchar hasta el final”.

Ametralladora británica Lewis defendiendo Hazebrouck.

  Foch, consciente del riesgo que corría la BEF, envió los primeros refuerzos franceses. A pesar de eso, los alemanes siguieron avanzando, gracias también a la llegada de 7 divisiones de refresco. El 15 los británicos se vieron obligados a evacuar la colina de Passchendaele, por la que tanta sangre habían derramado 5 meses atrás. Pero los alemanes seguían atascados en su ala izquierda, sin conseguir avanzar más allá de Givenchy.

  EL 24 de abril, con el apoyo de 13 tanques, los alemanes lograron capturar Villers-Bretonneux, y el 25, unidades del ejército de von Armin alcanzaron y tomaron el monte Kemmel, uno de sus objetivos principales.

Soldados de la 55º División cegados por el gas mostaza.

  A pesar de estos éxitos, el ímpetu del ataque alemán comenzaba a desinflarse. Los británicos y australianos lograron recuperar Villers-Bretonneux, y los asaltos alemanes sobre Locre y Langemarck fueron detenidos. El 29 de abril Georgette dio su último empuje, con una ofensiva a lo largo de un frente de 17 km que hizo retroceder a británicos y canadienses, pero al anochecer Ludendorff ordenó detener los ataques. Los soldados alemanes estaban agotados y no podían seguir avanzando.

  El resultado de la operación, pese a profundizar varios kilómetros y capturar algunos objetivos clave, no fue el esperado por el Alto Mando alemán. Hazebrouck no había sido alcanzado, y las bajas alemanas habían sido mucho más altas de las esperadas, casi 90.000 hombres, frente a los 112.000 de los aliados.

Tercera Batalla del Aisne

  El siguiente ataque planeado por Ludendorff se realizaría al sur, contra las tropas franceses en el sector del rio Aisne. Se trataba de un ataque de diversión, cuyo objetivo principal era obligar a los franceses a desplazar sus tropas de reserva en Bélgica para defender las posiciones en el Aisne. Si esto tenía éxito, la ofensiva se detendría, y los alemanes volverían a centrarse en sus ataques contra los británicos en el sector de Ypres.

  El ataque le fue encargado a los 3 ejércitos del grupo del Príncipe heredero Guillermo, formado por el I Ejército de von Below, el VII de von Boehn, y el XVIII de von Huttier. Los 3 ejércitos debían atacar a lo largo de un frente de 40 km entre Reims y Soissons, con su objetivo principal en la colina del Chemin des Dames.

  El terreno no era el más óptimo para el ataque, pues los alemanes tendrían que ascender las inclinadas pendientes en dirección a la colina. Para asegurar el éxito de la operación reunieron un total de 42 divisiones, y sobre todo un imponente tren de artillería, con mas de 5200 cañones y 1200 morteros, la mayor concentración de artillería de los alemanes en toda la guerra.

  Frente a los alemanes se encontraba el VI Ejército francés del general Duchene, formado por 12 divisiones, más el apoyo de 4 divisiones británicas del IX Cuerpo de Ejército del general Hamilton-Gordon.

  La operación, bautizada como operación Blücher-York (y conocida por los franceses como tercera batalla del Aisne) comenzó a la una de la madrugada del día 27 de mayo, cuando las cerca de 6000 piezas de la artillería alemana comenzaron una descarga que lanzaría más de 2 millones de proyectiles.

Soldados del Regimiento de Worcester en el rio Aisne.

  A las 3:40 la infantería comenzó su avance. En cuestión de horas las tropas francesas y británicas fueron totalmente superadas. Las 4 divisiones francesas que protegían el Chemin des Dames fueron aniquiladas, y las 4 divisiones francesas y 4 británicas que se encontraban entre Soissons y Reims fueron destrozadas y tuvieron que retirarse. En apenas 6 horas los alemanes habían abierto una cuña de casi 20 km en las líneas aliadas y alcanzado el rio Aisne. El éxito de la operación fue una sorpresa incluso para el Alto Mando alemán, ni Ludendorff ni Hindenburg habían creído posible semejante penetración.

  El 28 los alemanes siguieron atacando, ampliando la brecha entra las líneas aliadas y profundizando más de 60 km. Al día siguiente lograron llegar al Marne, y prosiguieron su avance. El 2 de junio se encontraban tan solo a 65 km de París, más cerca de lo que habían estado en 1914. El pánico fue total entre los aliados, el gobierno británico llegó a plantearse la retirada de la BEF de Bélgica, y en Paris cundía el caos, con miles de personas preparándose para abandonar la ciudad.

Soldados británicos y franceses marchando juntos hacia el Marne.

  Pero a pesar de los éxitos conseguidos y las increíbles ganancias territoriales (la más grande de la guerra), la situación del ejército alemán se había tornado vulnerable. Sus líneas de suministro estaban muy extendidas, sus tropas agotadas, y ahora su frente se encontraba formando un saliente de 80 km que podía ser atacado fácilmente por ambos flancos. Su número de bajas también había ido en aumento, y sumaban 127.000 frente a las 105.000 aliadas. Además, las primeras divisiones americanas habían entrado en combate apoyando a sus aliados franceses y británicos en Villers-Cotterets el 2 de junio. La superioridad numérica de lo alemanes estaba disminuyendo.

Bibliografía:

  • Desperta Ferro Contemporanea Nº 26,  “Kaiserschlacht, 1918”. Desperta Ferro Ediciones, Madrid 2018.  ISSN 2340-8820.
  • Gilbert, Martin: La Primera Guerra Mundial. La Esfera de los Libros, Madrid, 2004.
  • Livesey, Anthony: Grandes Batallas de la I Guerra Mundial.  Editorial Optima, Madrid, 1995.
  • Parker, Geoffrey: Historia de la guerra. Akal, Madrid, 2010.
Anuncios