Replegarse y Combatir: La Gran Retirada

  Se conoce con el nombre de Gran Retirada al gran repliegue que tuvieron que realizar el ejército británico y el grueso del ejército francés tras las derrotas sufridas en Mons y en las Batallas de las Fronteras. El objetivo de esta acción ordenada por Joseph Joffre era retroceder de una manera ordenada, para poder posteriormente fijar un nuevo frente con el que pasar de nuevo a la ofensiva y expulsar a los alemanes de territorio francés. Esta opción resultó muy dura a los franceses, pues suponía ceder a los alemanes una enorme porción de terreno dentro de su propio país. Esta retirada se llevó a cabo de manera más o menos ordenada, salvo algunos desacuerdos entre los generales, especialmente con los comandantes del CEB (Cuerpo Expedicionario Británico), replegándose y combatiendo durante 200 km hasta que se llegó a la línea del rio Marne, cerca de Paris, donde los ejércitos de la Entente dejaron de retroceder. Pero no nos adelantemos.

Orden General Número 2: Un Nuevo Ejercito.

  Tras la debacle sufrida en la frontera no le quedaba otra opción a Joffre que ordenar un repliegue generalizado, salvo en el frente de Lorena, donde los ejércitos de Dubail y Castelnau seguían aguantando frente a las tropas de Rupprecht. Por fin Joffre y el alto mando francés eran conscientes del peligro que se cernía sobre su izquierda, 5 ejércitos alemanes avanzaban por el centro y por el norte, un millón de hombres, que penetraron en territorio francés el 24 de agosto.

General del Sexto Ejército Michel-Joseph Maunoury.
General del Sexto Ejército Michel-Joseph Maunoury.

  El 25 de agosto Joffre dictó una nueva orden general, la número 2. El objetivo principal era el de formar un nuevo ejército, el Sexto, a las órdenes del general Michel-Joseph Maunoury, que se colocaría a la izquierda de los británicos y seria formado con unidades que se retirarían del flanco derecho en Lorena, que aguantaba sus posiciones, y serian transportados en ferrocarril, para posteriormente, junto con el CEB, el Cuarto y Quinto ejércitos formar el ala izquierda que debería atacar a los alemanes. La orden también dictaba que los tres ejércitos franceses que se retiraban, el Quinto, el Cuarto y el Tercero, lo hicieran manteniendo un frente unido y volverse con pequeños contraataques para retrasar el avance alemán, “Luchad en la retirada, luchad en la retirada”. La nueva línea de frente debía ser fijada a lo largo del Somme. La orden dictaba que el Sexto Ejercito debía estar listo para entrar en acción el 2 de septiembre, el día del aniversario de Sedán.

Británicos en retirada
Británicos en retirada.

  El repliegue de los tres ejércitos franceses se realizó de manera correcta y los soldados demostraron una habilidad y un espíritu combativo que no se había visto durante las Batallas de las Fronteras; ahora luchaban por defender sus hogares. A lo largo del frente se llevaron a cabo una serie de exitosos contraataques que retrasaron considerablemente el avance alemán, lo cual frustraba a Moltke, pues el plazo de tiempo para culminar el Plan Schlieffen se agotaba. Los soldados de todos los ejércitos estaban agotados, un oficial de caballería francés escribía en su diario “…Ya no dormíamos, marchábamos durante la noche y durante el día nos enfrentábamos al enemigo”.

Mientras en Paris.

Movimientos de los ejercitos entre el 23 de agosto y el 5 de septiembre.
Movimientos de los ejercitos entre el 23 de agosto y el 5 de septiembre.

  Esos mismos días el gabinete de gobierno recibía las primeras noticias del desastre sufrido en la frontera. Messimy, el ministro de la guerra, estaba atemorizado, sabía que si los ejércitos en retirada no conseguían volverse y vencer a los alemanes estos llegarían hasta París, la cual sabía que era muy vulnerable. El gobernador militar de Paris, el general Michel, no había ordenado llevar a cabo ninguna labor de fortificación como cavar trincheras o preparar los emplazamientos para la artillería. Ante esta situación Messimy decide llamar al general Joseph Gallieni. Gallieni, que en 1911 había sido propuesto para ocupar el puesto de Comandante en Jefe del Ejército, había declinado la oferta en favor de Joffre y desde abril de 1914 se encontraba retirado. Messimy quería que ocupara el cargo de Michel, y ante el mensaje de Joffre sobre la situación de retirada del ejército Gallieni contestó a Messimy el 24 de agosto: “En resumen, es posible que los ejércitos alemanes estén ante las puertas de París dentro de los próximos doce días. ¿Esta París en condiciones de resistir un asedio?”.

  Para Joffre, París no tenía ningún valor estratégico militar, y en sus planes no estaba la extensión del frente para proteger la ciudad, de hecho ante las órdenes dictadas, Gallieni le comunicó a Messimy: “No quieren defender París”. Pero Gallieni era reacio a perder París y aceptó el cargo de gobernador militar de la ciudad en lugar de Michel. El 25 de agosto el gabinete ratificó su nombramiento y se convertía en un general sin ejército, pues los tres cuerpos que había solicitado para acceder al cargo no le fueron cedidos por Joffre, pues estaba más preocupado en el repliegue de sus ejércitos y en la creación y envío del Sexto Ejercito al flanco izquierdo.

Le Cateau, San Quintín y Guisa.

  En el flanco izquierdo, sir John French estaba muy preocupado por la situación en la que se encontraba el CEB. Cuatro ejércitos alemanes se cernían sobre ellos y en su derecha el Quinto Ejército de Lanzerac se encontraba en retirada, y temía que fuera envuelto por ambos flancos. Su preocupación no era ya seguir las directrices del plan francés, sino poner a salvo al ejército británico.

General Horace Smith-Dorrien.
General Horace Smith-Dorrien.

  Para el 25 de agosto, mientras el estado mayor inglés se aproximaba al Somme, la mayoría de sus tropas se replegaban hacia Le Cateau. El I Cuerpo de Douglas Haig entró en Landrecies y se tropezó con unidades del IV Cuerpo de Von Kluck y entablaron combate. Haig telefoneó a French para informarle que estaba sufriendo un “poderoso ataque” y que su situación era crítica. Ante la exageración del mensaje French estaba temeroso de que su ejército fuera completamente envuelto y ordenó cambiar las órdenes y rutas de retirada fijadas para el I Cuerpo y el II Cuerpo de Smith-Dorrien. Pero la noche del 25 este le dijo a French que sus tropas estaban demasiado cansadas y el enemigo muy cerca como para ordenar una retirada, por lo que se quedaría y lucharía en Le Cateau, junto con el apoyo de la 4º División que ya había llegado al continente: “Esta bien, caballeros, lucharemos”, le dijo a sus oficiales. Durante 11 horas del 26 de agosto se enfrentaron contra seis divisiones de Von Kluck. En Le Cateau los británicos consiguieron retrasar considerablemente el avance alemán, pero a un precio enorme; en esas pocas horas habían perdido 8000 hombres y 38 cañones. French estaba furioso, pero la acción de Smith-Dorrien consiguió evitar con casi total seguridad el envolvimiento de todo el CEB que Kluck tenía planeado realizar.

General Fernand de Langle de Cary.
General Fernand de Langle de Cary.

  Pero en el ejército alemán no todo eran buenas noticias. El avance cada vez era más difícil, los soldados estaban exhaustos y las líneas de suministros estaban en su máxima extensión. Además los inicialmente poderosos ejércitos del ala derecha habían visto su fuerza muy menguada y comenzaban a aparecer brechas entre sus líneas, lo cual no se debía únicamente a las bajas sufridas, sino a los dos cuerpos que Kluck había tenido que dejar en Bélgica para cercar Amberes y los dos cuerpos extraídos de los ejércitos de Bülow y Hausen para ser enviados al frente ruso.

  También se producían brechas en la línea francesa. El 25 de agosto, el Cuarto Ejercito de De Langle contraatacó para impedir a los alemanes cruzar el Mosa, para luego proceder a la voladura de todos los puentes de la región. Debido a esta acción De Langle perdió contacto en su izquierda con el ejército de Lanzerac, por lo que Joffre creo un ejército especial de tres cuerpos a las órdenes de Foch para cubrir esa brecha.

  En la izquierda la situación no era mejor, y ante el temor de que la zona de ocupación del Sexto Ejercito fuera rebasada ante la retirada del CEB, Joffre ordenó a Lanzerac lanzar una ofensiva en dirección a San Quintín y Guisa. El comandante del Quinto Ejército se mostró disconforme pues al hacerlo invitaría al enemigo a atacar su flanco derecho. Joffre amenazó con destituirle. Debido a la presión de Joffre y a que ahora Von Bülow avanzaba hacia su dirección, no le quedaba otra opción a Lanzerac que atacar el 28 agosto. Su ataque fue rechazado por las fuerzas alemanes superiores y tal y como había predicho, ahora su flanco derecho peligraba ante la presión de Bülow. Lanzerac ordenó abandonar San Quintín y centrarse en la zona de Guisa para aliviar su flanco. Este ataque fue precedido por una descarga de artillería y se forzó la retirada el Cuerpo de Guardia de Bülow, una unidad de elite, logrando así una victoria táctica. Pero a pesar de la victoria, Lanzerac y su ejército estaban solos y expuestos en sus flancos y solicito permiso a Joffre para replegarse, permiso que le fue concedido la noche del 29.

  Tanto el Quinto como el Cuarto y Sexto Ejército de Maunoury recibieron la orden de replegarse y volar todos los puentes sobre el Oise y el Somme.

Malas Noticias.

  Desde el este llegaban malas noticias, los rusos habían sido aplastados en Tannenberg y habían perdido a todo un ejército. Sin embargo Joffre vio un lado positivo, los alemanes habían tenido que retirar tropas del oeste para enviarlas al este.

Soldados británicos marchando en agosto.
Soldados británicos marchando a través de un pueblo francés.

  Mientras tanto, en el CEB, French ya no confiaba en las directrices del alto mando francés y el 31 de agosto informó a Kitchener de su intención de retirarse y abandonar el frente aliado para así salvar a su ejército. Kitchener consideraba esto calamitoso, y tomó la decisión de embarcar hacia el continente para reunirse con French el 1 de septiembre, al que supuestamente obligó a no abandonar el frente y continuar con el repliegue acompañando al ejército francés.
Gallieni seguía insistiendo desde París de la necesidad de recibir sus tres cuerpos. Joffre le sugirió que colocara cargas sobre los puentes del Sena y que el ejército de Maunoury protegería París al replegarse, formando así la fuerza que pedía Gallieni.

  El plan de Joffre se desmoronaba, pero aun así se mantenía tranquilo pese a la situación. El Sexto Ejercito no había podido cumplir con su papel, los británicos se retiraban a marchas forzadas y la situación del Quinto Ejercito era peligrosa. El frente que quería haber establecido en el Somme quedaba ya muy lejos, tendría que retirarse más aun, quizás hasta el Marne, tal vez, hasta París.

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