Passchendaele III. El fin de la tormenta.

Yo morí en el infierno, ellos lo llamaron Passchendaele”. Siegfried Sassoon.

  Los planes llevados a cabo meticulosamente por Plumer con el II Ejército comenzaban a dar sus frutos. Haig se mostraba realmente contento, veía muy próxima la captura de Passchendaele, y por tanto la consecución de la victoria. Pero sus hombres aun deberían pasar por un último calvario. Los alemanes además no se mantuvieron a la espera.

Soldados del regimiento de Yorkshire avanzando durante la batalla de Broodseinde.

  El 30 de septiembre sorprendieron a los británicos cuando a las 4 de la mañana, a través de una espesa niebla, la artillería alemana comenzó a castigar las recién capturadas posiciones británicas en el sector de la carretera de Menin. Una hora después varias brigadas alemanas comenzaron a avanzar a lo largo de un frente de 800 metros. Los soldados de infantería aliados se vieron sorprendidos, y tuvieron que hacer frente al ataque con sus armas y granadas. Debido a la niebla, la artillería británica no se percató de las bengalas de aviso del frente, por lo que se mantuvo silenciada. Los alemanes consiguieron abrir varias brechas a lo largo de la mañana, pero los británicos contratacaron rápidamente para recuperar sus huecos a lo largo del día.

  El 1 de octubre se repitió la misma situación, con un ataque potente de la artillería alemana seguido de asaltos de su infantería, esta vez centrados sobre Polygon Wood, y de nuevo se repitió el mismo resultado, y al atardecer los asaltos alemanes fueron rechazados.

Batalla de Broodseinde

Plan de ataque de la batalla de Broodseinde.

  El 4 de octubre los hombres del IV Ejército alemán se lanzaron para recapturar las posiciones que habían perdido ante los británicos frente a la localidad de Zonnebeke, pero, por pura coincidencia del azar, los aliados lanzaron su propia ofensiva ese día en ese mismo sector, con la intención de completar la captura de la meseta de Gheluvelt. A lo largo de un frente de 13 km, dos divisiones australianas del I cuerpo del Anzac avanzaron con su meta puesta en la colina de Broodseinde, al norte de Polygon Wood. En su avance se encontraron para su sorpresa con las unidades alemanas que habían ocupado posiciones en tierra de nadie. Tras un primer encontronazo los alemanes comenzaron a replegarse.

  Los cuarteles de las divisiones alemanas en Zonnebeke y Broodseinde pensaron que sus hombres se estaban replegando del frente, pero se sorprendieron cuando tras ellos aparecieron los soldados australianos. La 6ª y 7ª brigadas ocuparon Zonnebeke y prosiguieron avanzando hasta alcanzar su objetivo final en la sierra.

Línea del frente tras el ataque de Broodseinde.

  Plumer pretendía aprovechar el éxito logrado, y se enviaron órdenes para que el X Cuerpo, al sur de Polygon Wood lanzara un ataque para apoyar el flanco derecho del I Cuerpo del Anzac. Se esperaba también que ahora con su flanco derecho protegido, el II Cuerpo Anzac pudiera avanzar hacia el noreste, en dirección a la aldea de Passchendaele, pero ante la necesidad de suministros, y el cada vez mayor número de bajas, la ofensiva se detuvo.

Batalla de Poelcapelle

  El ataque llevado a cabo el día 4 había producido un saliente cerca de Gravenstafel, al sudoeste de Passchendaele, que Haig consideraba oportuno explotar. Por esta razón ordenó llevar a cabo un ataque 5 días después, en un frente de 15 km a la izquierda del saliente, al noroeste de Passchendaele, con el fin de asegurar su línea de ataque.

  Se dispusieron 4 brigadas que deberían realizar su empuje siguiendo la carretera que atravesaba Waterfields, en dirección a Passchendaele, en una subida constante a lo largo de una serie de estribaciones.

Objetivos de la batalla de Poelcappelle.

  Dos días antes de la fecha fijada para el asalto, una fuerte lluvia comenzó a caer de nuevo sobre el campo de batalla que se prolongó durante dos noches seguidas. En la noche del 8 al 9, los soldados de las 4 brigadas participantes tuvieron que atravesar los 4 km que les separaban de la línea del frente bajo la incesante lluvia y sobre un suelo embarrado que provocó que numerosos batallones se quedaran rezagados. A las 5:20 horas del amanecer del día 9, cuando comenzó el ataque, muchos de estos batallones aún no habían alcanzado sus posiciones y no participaron en el ataque, dejando numerosos espacios en la línea británica. Al comienzo de la batalla el tiempo se despejó y la visión mejoró claramente, un gran beneficio para los observadores alemanes.

  En el flanco izquierdo, la 146ª Brigada cruzó el canal Ravebeek, pero rápidamente se encontró con un potente fuego de las ametralladoras alemanas situadas en los fortines que dominaban las estribaciones. Por si fuera poco, pronto se encontraron con las líneas de alambradas del enemigo, casi intactas a pesar de las descargas de artillería. Los soldados se vieron obligados a permanecer resguardados en el barro y los cráteres.

  A su derecha la 148ª Brigada tuvo mayores dificultades, y no pudieron siquiera cruzar el Ravebeek salvo algunos pequeños pelotones.

Soldados empujando una pieza de 18 libras.

  Más al centro, la 198ª Brigada logró mayores éxitos al alcanzar la primera línea alemana cerca de Waterfields, para descubrir que esta había sido abandonada por sus defensores al encontrarse completamente llena de agua. Lo fortines de las ametralladoras en Bellevue les causaron fuertes estragos.

  En la derecha, la 197ª Brigada consiguió avanzar siguiendo la línea de ferrocarril que unía Ypres con Roulers, consiguiendo alcanzar su objetivo a unos 700 metros de Passchendaele. Allí se detuvieron ante las ametralladoras y la artillería alemana. Debido a que la 198ª no conseguía avanzar a su izquierda, al mediodía recibieron la orden de replegarse, por temor a quedar aislados.

  Al atardecer se ordenó detener todos los avances y replegarse a todas las unidades a una posición segura, unos 500 metros por delante de las posiciones iniciales de esa mañana. En total los británicos sufrieron 6.000 bajas en este ataque.

 

Asaltos sobre Passchendaele

  El 12 de octubre fue el día fijado por Haig para comenzar los que debían ser los asaltos definitivos de la ofensiva para capturar Passchendaele. Los ataques serian realizados tanto al noroeste como al suroeste de la localidad, por unidades del V y del II Ejército.

Fotocomposición tras el primer asalto sobre Passchendaele.

  Las lluvias caídas en los días previos al ataque de Poelcapelle habían convertido el terreno en un auténtico cenagal. Debido al barro, muy pocas piezas de artillería pudieron ser adelantadas para cubrir a la infantería. Por si eso fuera poco, en la noche antes del ataque la lluvia volvió a hacer acto de presencia.

  En el suroeste, los dos cuerpos del Anzac tuvieron que hacer frente a un bombardeo de la artillería alemana antes de que comenzara su ataque. Pasadas las 5 de la mañana, la 3ª División australiana y la División Neozelandesa comenzaron el asalto, logrando alcanzar sus objetivos alrededor del arroyo Ravebeek. Los soldados Anzac avanzaban poderosamente, pero sus bajas iban en aumento, y una serie de contraataques alemanes les obligaron detenerse y asegurar sus posiciones.

Señalador neozelandés sobre un búnker alemán capturado.

  Mientras, más al norte, los cuerpos XIV y XVIII del V Ejército avanzaban para cubrir el flanco izquierdo del ataque, logrando la captura de sus objetivos con la misma rapidez que lo hicieron las unidades Anzac, pero sufriendo también un altísimo número de bajas. Para cuando el asalto se dio por concluido ese día, los aliados habían sufrido 13.000 bajas.

  El frente se mantuvo inactivo durante varios días, hasta que el 22 de octubre los dos cuerpos del V Ejército se lanzaron de nuevo al ataque, apoyados en su izquierda por una división del I Ejército francés. La localidad de Poelcapelle fue finalmente capturada, a un terrible coste, asegurándose así el flanco izquierdo para el definitivo ataque sobre Passchendaele.

La Captura

  Ahora que los dos flancos estaban más o menos asegurados, podía intentarse la captura del pueblo, objetivo final de la ofensiva. Además, Haig había insistido a Pétain para que este lanzara una ofensiva de distracción al sur, en el Chemin des Dames, que sería conocida como la batalla de La Malmaison.

Soldados de la 4ª división canadienses sobre una pasarelas cerca de Chateau Wood.

  El encargado para la tarea de la captura de Passchendaele sería el II Ejército de Plummer y sus divisiones canadienses. El 26 de octubre, la 3ª división canadiense consiguió capturar el bosquecillo del Lobo, y la 4ª división también consiguió avanzar en dirección a la localidad, pero una serie de contraataques alemanes les obligaron a replegarse. El 30 de octubre se retomaron los ataques, cuya finalidad era ocupar las posiciones alemanas en los alrededores de Passchendaele, antes de lanzarse a su captura. De nuevo la 3ª canadiense logró alcanzar sus objetivos, pero al norte de la localidad la 4ª división volvió a encontrarse de nuevo con mucha resistencia.

  Estos pequeños avances se saldaban con un gran número de bajas, incrementado ahora por el mayor uso que estaban realizando los alemanes del gas mostaza.

Terreno embarrado que tuvieron que atravesar los canadienses en sus asaltos sobre Passchendaele.

  El 2 de noviembre la 1ª y 2ª divisiones canadienses lograron inesperadamente romper las líneas alemanas en al noroeste de la localidad, asegurándose la captura del terreno alto, necesario para la conquista final. La suerte se puso del lado de los aliados, pues entre el 3 y 5 de noviembre las intermitentes lluvias cesaron de repente, facilitando la preparación del ataque final, que tuvo lugar el 6 de noviembre. En poco más de 3 horas, unidades de la 1ª y la 2ª división canadiense capturaron Passchendaele. El 10 de noviembre se lanzaría un último ataque sobre las colinas que estaban al norte del pueblo para asegurar la posición, dando así por concluida la batalla de Passchendaele.

  Haig se mostró satisfecho, el saliente de Ypres, que se había formado en 1914, había sido por fin reducido, pero los objetivos que el mariscal había marcado estaban muy lejos de ser alcanzados. Ni Zeebrugge ni Oostende habían sido capturados, las líneas alemanas no se habían quebrado, y el fin de la guerra parecía tan lejano como al principio de la ofensiva.

Soldados canadienses inspeccionan un búnker alemán tras la batalla.

  El número de bajas sufridas por el ejército británico se estima en unas 250.000. Unos 40.000 de esos hombres se declararon como desaparecidos y nunca fueron encontrados, engullidos por el barro de Passchendaele (aun hoy los campesinos de la región siguen desenterrando restos de esos soldados). Junto con las bajas sufridas el verano anterior en el Somme, se estima que se perdió toda una generación de jóvenes británicos. Se desconoce el número de bajas sufridas por los defensores alemanes, pero estas debieron ser también extraordinariamente altas.

Bibliografía:

  • Keegan, J.: The First World War. New York: Alfred A. Knopf, 1999
  • Livesey, Anthony: Grandes Batallas de la I Guerra Mundial. Editorial Optima, Madrid, 1995.
  • Parker, Geoffrey: Historia de la guerra. Akal, Madrid, 2010.
  • Terraine, J.:  The Road to Passchendaele: The Flanders Offensive 1917, A Study in Inevitability. London: Leo Cooper, 197
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