La Ofensiva de los 100 Días III: El Último Asalto

   A mediados de septiembre prácticamente la totalidad de los ejércitos alemanes del frente occidental se habían visto obligados a replegarse a la Línea Hindenburg. Esta línea de fortificaciones había sido levantada entre 1916 y 1917, en su mayoría por civiles alemanes y prisioneros de guerra rusos. La línea se extendía desde el norte de la localidad de Arras, en Neuve Chapelle, hasta Soissons al sur, con su flanco izquierdo asegurado sobre el rio Aisne. La línea estaba dividida en 5 secciones, siendo la sección Siegfried la parte más fortificada.

   Tras los ataques lanzados a mediados de septiembre sobre el saliente de Saint Mihiel, y las posiciones alemanas de Épehy y del Canal du Nord, los ejércitos aliados estaban listos para lanzar una ofensiva total sobre la última gran posición defensiva de los germanos.

Situación del frente.

   Para entonces el mariscal Foch, jefe supremo de los ejércitos aliados, estaba realizando los preparativos para una gran ofensiva final. Esta Gran Ofensiva consistía en una serie de ataques a lo largo de todo el frente desde Verdún al sur hasta la región de Ypres al norte, que tenían por objeto desmoronar por completo la línea defensiva germana. Los ataques serían realizados por todos los ejércitos aliados. Al norte en la región de Flandes atacaría el llamado Grupo de Ejércitos de Flandes, formado por el II Ejército británico del general Plummer y el Ejército belga del rey Alberto; en el centro, en la región de Cambrai y San Quintín atacaría el IV Ejército británico apoyado por el I Ejército francés, y en el sur, en el sector de Verdún atacarían el IV y V ejércitos franceses y toda la Fuerza Expedicionaria Americana (AEF).

   Estas ofensivas se realizarían de manera escalonada. La primera de ellas en comenzar fue la ofensiva francesa y de la AEF en el sector de Verdún, conocida como la Ofensiva del Mosa-Argonne, que comenzó el 26 de septiembre. Fue una de las operaciones más grandes y sangrientas de la Primera Guerra Mundial. Los aliados juntaron un total de 46 divisiones (31 francesas y 15 estadounidenses de gran tamaño) que en total sumaban alrededor de un millón de hombres. Esta impresionante fuerza de ataque fue suministrada con casi 4000 piezas de artillería, 500 tanques y más de 800 aviones. Casi la mayoría del equipo pesado suministrado a los estadounidenses provenía de británicos y franceses.

   Frente a ellos se encontraban unos 450.000 soldados alemanes del V Ejército alemán a las órdenes del general von der Marwitz. Para estos momentos finales de la guerra, la mayoría de las divisiones alemanas de combate se encontraban reducidas a un 50% de su fuerza original.

Ofensiva del Mosa-Argonne

Frente en el Mosa-Argonne.

   El comienzo de la ofensivo fue marcado para el día 26 de septiembre. El objetivo principal del ataque era capturar la localidad de Sedan, al norte de Verdún, un cruce estratégico de ferrocarril, y ciudad con un fuerte simbolismo, tanto para franceses como alemanes. Media hora antes de la media noche del 25 de septiembre las casi 4000 piezas de artillería de todos los calibres abrieron fuego sobre las defensas alemanas en el bosque del Argonne y a lo largo del rio Mosa. El intenso bombardeo se alargó durante casi 6 horas, y fueron disparadas varios cientos de granadas que contenían gas mostaza y gas fosgeno que afectaron a unos 10.000 soldados alemanes.

   A las 5:30 de la mañana del 26 de septiembre los más de 500 carros de combate comenzaron a avanzar por la tierra de nadie seguidos de la infantería. Detrás de ellos les seguía la infantería, que ofrecía una barrera de cobertura por delante de los tanques. En pocas horas franceses y estadounidenses penetraron unos 5 km en las líneas alemanas y la mayoría de los objetivos fijados para ese día fueron alcanzados, a excepción de Montfaucon, que no puedo ser capturado por la 79ª división.

   Al día siguiente los aliados siguieron avanzando, logrando finalmente la captura de Montfaucon y de otros puntos clave como Baulny o Charpentry. Al finalizar el segundo día se habían rendido más de 23.000 soldados alemanes.

Marines estadounidenses combatiendo en el Argonne.

   Mientras esto ocurría en el sur, la madrugada del 28 de septiembre el Grupo de Ejércitos de Flandes atacó en el sector de Ypres, era la Quinta Batalla de Ypres. Las divisiones neozelandesas y británicas, apoyadas por 12 divisiones del ejército belga atacaron a lo largo de un frente de 7 km. Las defensas alemanas se vieron rápidamente superadas y los aliados penetraron más de 9 km. El 29 de septiembre fueron recapturadas las localidades de Passchendaele y Messines, que habían sido abandonadas durante la primavera anterior. Unos 4000 soldados alemanes fueron capturados.

Batalla del Canal de San Quintín

   Ese mismo día la BEF comenzó sus ataques en la región de Cambrai, sobre el canal de San Quintín, con el IV Ejército a la cabeza. El ataque fue precedido por un ataque de la artillería que lanzó 1 millón de proyectiles y apoyado por mil aviones de la RAF que lanzaron setecientas toneladas de bombas sobre las posiciones alemanas. Los británicos lograron atravesar el canal con barcas, salvavidas y cualquier cosa que flotara. Al anochecer habían capturado unos 10.000 soldados enemigos y 200 piezas de artillería. En solo 5 días los alemanes habían perdido casi 40.000 hombres.

Soldados estadounidenses custodiando prisioneros alemanes en San Quintín. Al fondo una columna de tanques Mark V.

  Pero el ejército alemán aun no estaba acabado, como les dejaron claro a varios batallones estadounidenses en el bosque del Argonne, donde opusieron una fiera resistencia y detuvieron los asaltos aliados, obligando incluso al repliegue de una división estadounidense. Ese día los asaltos a lo largo del Mosa se vieron detenidos, no solo por la resistencia de los defensores alemanes, sino también por la inoperancia de las líneas de suministros aliadas, especialmente las estadounidenses.

   La tenacidad de los alemanes en el Mosa contrastaba con el avance británico y belga en el sector de Ypres. Para el 30 de septiembre ambos ejércitos se encontraban a tan solo 3 km de la localidad de Menin, el objetivo que los británicos ansiaban capturar desde 1914.

Soldados canadienses descansando en la carretera a Cambrai.

   El 1 de octubre los ejércitos aliados parecieron tomarse un respiro. En Flandes y en Cambrai los británicos se preparaban para atravesar las ultimas líneas de trincheras de la Línea Hindenburg, mientras que por su parte los estadounidenses estaban planeando un nuevo ataque para expulsar a los alemanes de sus posiciones en el bosque del Argonne. La situación del ejército alemán se tornaba desesperada. Ese mismo día Ludendorff telegrafió al Kaiser instándoles encarecidamente a iniciar ofertas de paz.

   Para el 2 de octubre, en Flandes, británicos y belgas habían capturado la orilla izquierda del rio Lys. Pero la extensión de las líneas de suministros y la llegada de nuevos refuerzos alemanes marcaron ese día el final de la Quinta Batalla de Ypres.

   En el centro de la ofensiva, una vez atravesado el canal de San Quintín, el ejército británico de Rawlinson, con 2 divisiones británicas y una australiana a la cabeza, atacaron las trincheras alemanas que se encontraban en los alrededores del pueblo de Beaurevoir y sus alturas, que constituían la tercera línea de trincheras de la Línea Hindenburg. Los australianos mostraron su habitual tenacidad y lograron capturar la mayoría de las trincheras alemanas, pero el ataque fracasó a la hora de hacerse con las posiciones elevadas. A pesar de ese contratiempo británicos y australianos lograron abrir una brecha en las defensas alemanas de casi 18 km. En los primeros 4 días de octubre los aliados consiguieron capturar un sector de más de 50 km de la Línea Hindenburg.

 El fin se acerca

Supervivientes del “Batallón Perdido”.

  Los avances en el norte contrastaban con lo que ocurría en el sector del Mosa. Los estadounidenses lanzaron un nuevo ataque sobre el Argonne el 4 de octubre, pero se toparon con una durísima defensa por parte de las ametralladoras alemanas. Un contraataque hizo incluso que varias divisiones estadounidenses se replegaran, dejando aislados a los 554 hombres de la 77ª división (que pasarían a la posteridad como el “Batallón Perdido”) que fueron rodeados por el ejército alemán. Durante los 2 días siguientes soportaron los ataques de los alemanes e incluso los de su propia artillería, que bombardeo sus posiciones por error. El 7 de octubre, tras la retirada alemana, 194 soldados de los 554 lograron regresar a las líneas estadounidenses.

   El 8 de octubre, tres ejércitos británicos (el I, III y IV) y una división estadounidense lanzaron una ofensiva a lo largo de un frente de 30 km entre el canal de San Quintín y Cambrai (Segunda batalla de Cambrai). Ese día, con el apoyo de uno 90 tanques, los aliados lograron avanzar unos 5 km y capturar más de 10.000 soldados alemanes y 200 piezas de artillería. Al día siguiente una división del cuerpo canadiense capturaba Cambrai.

El rey Alberto entrando en Brujas el 25 de octubre.

   Para el día 11 de octubre las fuerzas alemanas comenzaron a retirarse de manera sistemática de sus posiciones en todo el frente occidental. El 13 de octubre los soldados franceses consiguieron liberar Laon, en manos alemanas desde 1914. En el norte, el 25 de octubre belgas y británicos liberaban Brujas.

  A mediados de mes los estadounidenses y franceses lanzaron nuevos ataques sobre la región del Mosa y del bosque de Argonne. El bosque fue finalmente despejado el 31 de octubre, lo que permitió a los franceses reconquistar Sedan y las colinas circundantes el 6 de noviembre.

   El frente occidental se había desmoronado por completo y al Kaiser y Alemania solo les quedaba una única opción, la firma de un armisticio.

Bibliografía:

  • Gilbert, Martin: La Primera Guerra Mundial. La Esfera de los Libros, Madrid, 2004.
  • La Aventura de la Historia, Nº 239 (Dossier: 1918, El fin de la Gran Guerra). Madrid, 2018. ISSN 1579-427x.
  • Livesey, Anthony: Grandes Batallas de la I Guerra Mundial.  Editorial Optima, Madrid, 1995.
  • Parker, Geoffrey: Historia de la guerra. Akal, Madrid, 2010.
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