Los Belgas Resisten. La Batalla de Lieja.

  La invasión de Bélgica por parte de Alemania marco el inicio de las hostilidades en el frente occidental. El paso por Bélgica era fundamental para llevar a cabo el plan militar alemán, el Plan Schlieffen. Este requería que el flanco derecho alemán, el más fuertemente armado, atravesara Bélgica en pocos días sorprendiendo a los franceses, rodearles por su flanco, y luego virar hacia el sur para amenazar Paris y cortar las líneas de suministro del resto del ejército francés, forzándoles así a una rápida rendición y poder mandar a sus tropas hacia el este para apoyar a sus aliados austrohúngaros y luchar contra los rusos.

  Por desgracia para los alemanes, se produjeron dos hechos con los que en un principio no contaban. Primero, aunque sabían que la neutralidad del territorio belga estaba garantizada por Gran Bretaña, muy pocos mandos alemanes creían que los británicos fueran a entrar en guerra por Bélgica. Pero sus expectativas no se vieron cumplidas y Gran Bretaña les declaró la guerra el 4 de agosto, un día después del comienzo de la invasión. A pesar de ello, lo alemanes no pensaron que los británicos respondieran rápidamente, y se sorprendieron cuando se vieron luchando contra ellos en el Mons.

  El segundo punto, el alto mando alemán creía aún menos que los belgas opusieran una fuerte resistencia, de hecho, en un principio se pensaba que para evitar la lucha los belgas les concederían libre paso por su territorio. Una vez estos se negaron, no se creía posible que el ejército belga pudiera ofrecer una fuerte resistencia, y en caso de tener que luchar con ellos, pensaban que los aplastarían rápidamente.

General Von Emmich
General Von Emmich.

  Los alemanes tenían apostados en el frente occidental un total de 1.500.000 hombres que ocupaban la frontera con Francia y Bélgica. Estaban divididos en 7 ejércitos distintos. El 7º y el 6º, compuestos por 16 divisiones formaban el flanco izquierdo y su misión era la de colocarse en la frontera con Francia en las regiones de Alsacia y Lorena y esperar el presumible ataque francés. El 4º y 5º con veinte divisiones formaban el centro. El flanco derecho estaba formado por el 1º, 2º y 3º ejércitos, formado por 34 divisiones y un cuerpo adicional de caballería. En total, el grueso del ejercito alemán en el flanco derecho estaba formado por cerca de un millón de hombres. Al mando de estos 3 ejércitos se encontraban los generales Von Kluck, Von Bülow y Von Hausen respectivamente.

  Frente a ellos, los belgas solo podían disponer de 6 divisiones, en total unos 120.000. Además, a diferencia de alemanes o franceses, cuyos planes militares tenían un solo objetico principal, los belgas tenían divididas a sus divisiones en diversas zonas del país para cubrir todas las posibles rutas de invasión, no solo las provenientes de Alemania, sino también de Francia o de otras zonas. El ejército no estaba bien preparado, tenían falta de transportes, no tenían experiencia en la construcción de obras de fortificación (trincheras), ni el material necesario para ello.

  Cuando el 3 de agosto, el rey Alberto asumió el mando como comandante el jefe del ejército, su intención era la de concentrar todas sus fuerzas por detrás de la barrera de defensa natural del rio Mosa, ocupando las posiciones entre las ciudades fortificadas de Lieja y Namur. Por desgracia, el jefe del estado mayor, el general Selliers de Moranville no hizo nada para que se llevaran a cabo estas medidas. Su idea era la de concentrar a sus tropas en el grueso del país para hacer frente a los invasores, mientras que las guarniciones de Lieja, Namur o Amberes tendrían que defenderse por sí mismas; por lo que para cuando el rey asumió el mando ya no había tiempo suficiente para trasladar a las divisiones hacia el Mosa, y lo único que pudo ordenar fue que tanto la 3º división como la 4º no marcharan hacia el centro del país y reforzaran a las guarniciones de Lieja y Namur respectivamente.

Los Fuertes de Lieja.

Lieja y su anillo de fortificaciones.
Lieja y su anillo de fortificaciones.

  La ciudad de Lieja era un punto estratégico clave, pues estaba en el camino de la principal ruta de invasión desde Alemania y en su ciudad había un total de 5 puentes que cruzaban el rio Mosa, una barrera defensiva natural. Así lo sabían los alemanes, pues la toma de Lieja era el primer y principal objetivo de su paso por Bélgica. Se creó el denominado como ejercito especial del Mosa, al mando del general Von Emmich, formado por 6 brigadas del 2º ejército, cuya misión principal era la de abrir el camino hacia Lieja y ocupar la ciudad. Para el alto mando alemán era primordial ocupar la ciudad en pocos días y no perder mucho tiempo en la toma de sus fuertes, pues el tiempo era crucial para cumplir el plan alemán.

  Pero los alemanes no eran los únicos conscientes de la importancia estratégica de Lieja, también lo eran los belgas, que habían fortificado tanto Lieja como Amberes y Namur fuertemente desde la década de 1880. Lieja estaba rodeada por todos los lados de una serie de alturas, formando un círculo defensivo natural alrededor de la ciudad, y estas se aprovecharon para erigir en ellas una serie de fortalezas que formarían un anillo defensivo para protegerse de cualquier ejército invasor, viniera de donde viniera. En total se construyeron 12 fortalezas, 6 en la orilla oeste y otros 6 en la orilla este del Mosa.

Esquema de uno de los fuertes de Lieja.
Esquema de uno de los fuertes de Lieja.

  Estas fortalezas no presentaban apenas ninguna estructura sobre la superficie, pues eran fortificaciones hundidas en la tierra, y lo único que dejaban a la vista eran las torretas y las cúpulas donde se emplazaban las piezas de artillería. Bajo tierra, existía una red de salas y túneles que las conectaban. Los grandes emplazamientos artilleros, cuyas piezas podían descenderse bajo tierra para protegerlas de los bombarderos, estaban cubiertos por pequeños torreones en los que se emplazaba artillería de fuego rápido y ametralladoras. Los fuertes más grandes tenían una guarnición de 400 hombres, formada por dos compañías de artillería y una de infantería. Entre todos los fuertes había un total de 400 piezas de artillería, entre ellas los obuses de 210mm. Antes estas majestuosas fortificaciones, las cuales se pensaba que no serían sometidas, los belgas se mostraron enormemente confiados, y se olvidaron de levantar fortificaciones para tapar los huecos entre los distintos fortines.

  El 4 de agosto las primeras unidades de caballería alemanes se internaban en territorio belga, y detrás de ellas las unidades de infantería de Von Emmich. Pocas horas después llegaron al rio Mosa, cerca de Lieja, para observar que los puentes situados en los alrededores de la ciudad habían sido volados. Cuando intentaron cruzar usando pontones se vieron sorprendidos por los disparos de los soldados belgas. Comenzaba la primera batalla de la Gran Guerra.

¡Traed los Cañones!

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General Erich Ludendorff.

  El alto mando alemán contaba con ocupar Lieja rápidamente y no tener que someter el anillo de fortalezas que la rodeaba, pensando que el ejército belga no ofrecería resistencia. Para el 5 de agosto, los 60.000 hombres de Von Emmich ya habían rodeado la ciudad, y dos días después, la 14º brigada de infantería al mando del general Erich Ludendorff consiguió pasar entre la línea defensiva de las fortalezas y tomar la ciudad, después del que sería el primer bombardeo aéreo sobre una población civil cuando la ciudad fue bombardeada desde un Zeppelin. Aun así, los 12 fuertes seguían en manos belgas, y hasta el momento habían rechazado todos los ataques alemanes sobre ellos, causando un alto número de bajas.

  Mientras tanto, en el cuartel general del ejército francés, Joffre estaba convencido que el ataque alemán por Bélgica era una simple distracción, esperando que el ataque principal llegara desde su flanco izquierdo y el centro. A pesar de que los informes desde Bélgica hablaban de cerca de un millón de soldados alemanes, y que algunos de sus generales, como Lanzerac, al que Joffre no tenía mucho aprecio, le informaban de la amenaza que se cernía sobre su flanco izquierdo, el comandante en jefe no les daba ninguna importancia.

Cañón Krupp de 420 mm. Apodado Big Bertha.
Cañón Krupp de 420 mm. Apodado Big Bertha.

  Tras la toma de la ciudad, las buenas noticias corrieron hasta el cuartel general alemán y a Berlín, donde se celebró con júbilo, pero lo cierto es que las fortalezas, tras varios intentos de ser tomadas, se mantenían bajo control belga, retrasando así el avance de todo el ejército alemán en Bélgica. Los cañones de campaña que acompañaban a los 3 ejércitos alemanes eran insuficientes para someter los fuertes. Durante los dos días siguientes, los alemanes siguieron intentando persuadir al gobierno belga para que le dejara pasar libremente su país, pero al mismo tiempo se ordenaba el traslado desde la retaguardia de los grandes morteros de asedio fabricados por las empresas austriaca Skoda y la alemana Krupp, los potentes cañones de 305 y 420 mm. Estos cañones eran unos verdaderos monstruos de varias toneladas, que necesitaban ser separados en tres secciones para su transporte.

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Cañón Skoda 305 mm.

  Antes de su llegada y emplazamiento, el 9 de agosto cayó al asalto el primero de los fuertes, el de Barchon. El 12, el primer cañón de 420 mm estaba emplazado y apuntando al fuerte de Pontisse, el cual recibió el impacto de 45 obuses en 24 horas, para ser tomado al asalto el día siguiente, igual que los fuertes de Embourg y Chaudfontaine. El 14 cayeron los fuertes de Liers y Flerón, dejando así abierta la carretera del norte para que el 1º ejército de Von Kluck prosiguiera su avance. Para el 16 de agosto todos los fuertes, salvo el de Loncin, donde se encontraba el general Leman, que se negaba a rendirse. Finalmente un obús impacto directamente en el polvorín destruyendo el fuerte por completo. El general Leman sobrevivió.

Fuerte Loncin tras la voladura de su polvorín.
Fuerte Loncin tras la voladura de su polvorín.

 Ahora si, Lieja y su anillo defensivo habían sido tomados, lo que permitía que el 2º y 3º ejército prosiguieran con su avance tras el 1º ejército de Kluck. Los alemanes habían salvado su primer obstáculo. Aunque la batalla de Lieja demoró el avance alemán, lo cierto es que solo lo hizo durante un par de días, puesto que estaba previsto que el avance comenzara el día 15 de agosto. Pero lo que la batalla de Lieja demostró es que los belgas habían sido subestimados, no solo por los alemanes, sino también por sus aliados británicos y franceses, y aunque retrasaron brevemente el avance alemán, la presencia del resto del ejército en Lovaina obligo a los alemanes a no dejar desprevenida su retaguardia.

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