Galípoli II: Los Planes de Desembarco

  Cuando los planes de forzar el estrecho con la flota se mostraron ineficaces, se hizo evidente que era necesario un desembarco para eliminar las baterías costeras turcas. En un inicio, las acciones militares terrestres estaban destinadas a servir de apoyo a los buques, pero ahora la situación cambiaba completamente, sería la flota la que tendría que servir de apoyo a un desembarco anfibio.

  El envío de una Fuerza Expedicionaria.

  A comienzos de marzo los marinos informan que no puede ocupar el canal por si solos. Solicitan que la península de Galípoli sea ocupada por tropas de tierra que procedan a despejar las defensas costeras que se encuentran enclavadas en las alturas y que dificultan las labores de los dragaminas para despejar de minas el canal.

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General sir Ian Hamilton.

  Originalmente Kitchener, Secretario de Guerra, se mostraba contrario al envío de una importante fuerza terrestre. A comienzos de 1915 la situación de los serbios se tornaba complicada, y tanto franceses como ingleses decidieron enviar una división cada una. Kitchener decidió mandar a la 29ª división de infantería, aunque finalmente la operación fue suspendida. Aun así Kitchener no consintió que esta división fuera destinada a ser usada en los Dardanelos.

  Kitchener si consintió el envío desde Egipto de las fuerzas ANZAC (Australian and New Zealand Army Corps), que no había entrado aun en combate y no había completado su adiestramiento. Estas fuerzas enviadas desde Australia y Nueva Zelanda deberían haber llegado a Gran Bretaña, donde completarían su adiestramiento militar, pero el alto mando creyó más oportuno enviar estas fuerzas hacia Egipto para combatir en Oriente Medio, pues se adaptarían mejor al calor que al frio invierno en Europa.

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General Otto Liman von Sanders.

  El 10 de marzo, con el fracaso de las operaciones navales, Kitchener cambió de postura y aceptó que la 29ª división interviniera. Dos días después, el 12 de marzo, Kitchener se entrevistó con el general sir Ian Hamilton, sobre cual el secretario no tenía muy buena opción. Kitchener le informa del envió de una fuerza terrestre a los Dardanelos que solo entrará en acción cuando la flota agote todas sus posibilidades, y que Hamilton estará al mando: “Vamos a enviar una fuerza militar para apoyar la flota que se encuentra en los Dardanelos y usted estará al mando”. Hamilton formó su estado mayor a toda prisa y el 13 de marzo partió hacia los Dardanelos con la Fuerza Expedicionaria del Mediterráneo (MEF en sus siglas en ingles).

  El general llegó a los Dardanelos para presenciar los últimos coletazos de las operaciones navales, y se convenció de que la una manera de atravesar el estrecho era con acciones en las que el ejército tuviera un papel más importante. Lo mismo opinaba el almirante de Rodeck, que ante la pérdida de varios buques exclamo: “esto va a acabar conmigo”. Hamilton informó a Londres y así de un plumazo se invirtieron completamente los roles del ejército y la marina.

Las Defensas Turcas y la Fuerza Expedicionaria del Mediterráneo.

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Mapa de las posiciones turcas en abril.

  Cuando los otomanos entraron en guerra, dos ejércitos, el Primero y el Segundo, con casi 200.000 hombres estaban encargados de la defensa del estrecho. Una vez comenzada la operación naval en los Dardanelos, Enver Pacha ordenó que se formara un nuevo ejército, el Quinto, con un total de 6 divisiones de infantería, que sería enviado a la defensa de la península. Se designó al mando de este ejército al general alemán Liman von Sanders, jefe de la misión militar alemana en Turquía.

  Las defensas turcas se posicionaron de manera escalonada, con pequeñas unidades en las zonas de costa, y con el resto de las reservas tierra adentro. En caso de un desembarco, las unidades de costa debían plantar cara al enemigo hasta que las reservas llegaran donde fuera necesario.

Por su parte Hamilton disponía de una serie de unidades no consideradas de primer orden, pues la mayoría de ellas no tenían experiencia de combate y en algunos casos aún no habían completado todo su entrenamiento.

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La 29ª División siendo inspeccionada por el rey Jorge V en Dunchurch.

  A priori, la unidad más experimentada era la 29º división británica, aunque se trataba de una unidad recientemente formada, y que contaba con unos 17.000. El Corps Expéditionnare d’Orient frances, también uno de los mejor adiestrados pero también de nueva formación, aportaba 16.000. Por otro lado se encontraban dos unidades a medio adiestrar, la Royal Naval División con 10.000 hombres, y la división ANZAC (formado por la 1º división australiana y la división neozelandesa y australiana) con 30.000 hombres. Además, aparte de tratarse de unidades que aún no estaban listas en su mayor parte para llevar a cabo este tipo de operaciones, no estaban adecuadamente suministradas, estando escasos desde un inicio de municiones y granadas.

  En total Hamilton disponía de unos 75.000 hombres, que debían a enfrentarse a una fuerza enemiga similar en número que se mostró muy superior una vez iniciados los combates.

Los Planes de Hamilton.

  La península de Galípoli, con una longitud de 75 kilómetros desde el continente hasta el Cabo Helles, estaba dominado por una serie de crestas y mesetas, las cuales se convirtieron en los puntos estratégicos claves de la campaña, y donde se encontraban las principales posiciones turcas. La península tiene pocas playas aptas para un desembarco anfibio, y las que los son están dominadas por las posiciones enclavadas en las mesetas y colinas próximas.

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Sector del Cabo Helles.

  Al sur de la península, próxima al Cabo Helles, se encuentra la meseta de Achi Baba, de unos 219 metros de altura sobre el nivel del mar, con laderas y barrancos formados por la erosión de los arroyos torrenciales. Para el alto mando aliado esta era un objetivo prioritario. La posición podría ser barrida con el fuego de los cañones navales y su ocupación permitiría la observación directa de las defensas costeras de los Narrows, en Kilid Bahr.

 Al norte de Achi Baba se encuentra la imponente meseta de Kilid Bahr, el verdadero objetivo terrestre. Esta meseta discurre a lo largo de casi toda la península, desde Gaba Tepe hasta Maidos en la costa del estrecho. Su conquista permitiría ocupar los fuertes y colocar a la artillería con la que bombardear las posiciones turcas. Tomar la meseta era el objetivo principal.

  Otro de los objetivos era la cordillera de Sari Bair, al norte de Gaba Tepe. Esta zona, especialmente el pico de Chunuk Bair y la cota Q, eran enclaves estratégicos desde los que se dominaban las playas de desembarco en la península de Gaba Tepe.

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Sector ANZAC en Gaba Tepe.

  Hamilton dispuso llevar a cabo dos desembarcos principales y otros dos desembarcos que servirían de señuelo para distraer varias unidades enemigas. A grandes trazos, el desembarco principal se llevaría a cabo al sur de la península, en el Cabo Helles, donde desembarcaría la 29º división británica. Más al norte y en la costa oeste, en la península de Gaba Tepe desembarcarían las unidades ANZAC. Mientras tanto, la división naval llevaría a cabo un simulacro de desembarco con los transportes al norte de la península, en Bulair, y el cuerpo frances llevaría a cabo un desembarco anfibio en Kum Kale, en el lado asiático del estrecho, para obligar a los turcos a dejar algunas unidades al otro lado de los Dardanelos.

  El desembarco en Cabo Helles se llevaría a cabo en 5 playas distintas, que recibieron las letras S, V, W, X, e Y, de este a oeste del cabo. Las dos playas principales eran V y W. El desembarco en este sector era considerado vital. Una vez desembarcadas, las unidades deberían progresar rápidamente para ocupar la meseta de Achi Baba.

  El ANZAC desembarcaría en la plaza con nombre en clave Z, al norte de Gaba Tepe, frente a la cordillera de Sari Bair. Su objetivo inicial era ocupar esta cordillera, especialmente el pico Chunuk Bair, y posicionar a sus tropas formando un arco que les permitiera avanzar por la llanura de Maidos para cortar la península en dos, evitando la llegada de refuerzos turcos hacia el sur, y unirse con la 29º división.

  Desde un primer momento Hamilton descartó la idea de realizar un desembarco en la Bahía de Suvla, pues la consideraba inapropiada al estar muy alejada de las zonas elevadas que debían ocuparse, aunque en agosto de 1915 cambiaría de opinión.

  Aunque Hamilton se mostraba confiado en su plan, albergaba algunas dudas. Los informes aliados sobre las defensas turcas eran incompletos y databan de 1905. Las unidades estaban mal suministradas y la armada le había informado que las fuentes de agua potable en la península eran prácticamente inexistentes. Pero a pesar de estas dudas se siguió adelante con el plan. ¿Tendrían éxito?

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