Ofensiva de Primavera III: Belleau Wood y Gneisenau

   El 1 de junio, durante la Tercera Batalla del Aisne (operación Blücher-York), divisiones del VII Ejército alemán del general Boehn lograron abrir una brecha en el rio Marne entre las posiciones del VI y IX ejército francés. Entre las formaciones francesas se encontraban desplegadas 5 divisiones de marines estadounidenses, y varios de sus regimientos fueron enviados para cubrir la brecha. Tras una marcha forzada de 10 km, al anochecer del 2 de junio los marines ocupaban una línea de 19 km entre Vaux y Belleau.

   Durante los siguientes días los marines frenaron con tenacidad las incesantes acometidas alemanas. El 6 de junio los aliados planearon una contraofensiva en la que las divisiones de marines deberían atacar y despejar las posiciones alemanas en la Colina 142 y en el Bosque de Belleau.

Batalla de Belleau Wood

Saliente de Soissons.

   Al amanecer del día 6 el 1er Batallón de Marines asaltó la Colina 142. Los marines fueron barridos por las ametralladoras alemanas y el número de bajas fue incrementándose según pasaban las horas, especialmente entre los oficiales. Después de incesantes combates, con cargas a la bayoneta, al atardecer los marines lograron despejar y capturar todas las posiciones alemanas de la colina, tras haber sufrido un altísimo porcentaje de bajas (9 oficiales y 325 hombres).

   A las 17:00, mientras el 1er Batallón terminaba de ocupar la colina, los marines del 3er Batallón se adentraban en el bosque de Belleau (Belleau Wood), donde se encontraron con una formidable fuerza defensiva alemana. Tras encarnizados combates contra fuerzas muy superiores (4 divisiones alemanas), los marines consiguieron ocupar algunas posiciones al sur del bosque, pero durante ese día sufrieron más de mil bajas.

Sector de Belleau Wood.

   En los días siguientes se produjeron una serie de ataques y contraataques de uno y otro bando que fueron rechazados. El 9 de junio, la artillería aliada lanzó una potente descarga sobre las posiciones alemanas en el bosque que devastó completamente la zona. El 10 de junio llegaron nuevos batallones de marines que atacaron las posiciones al norte del bosque, pero de nuevo, como el día 6, se vieron frenados por el fuego de ametralladora.

   Durante dos semanas más los marines siguieron lanzando ataques, con cargas a la bayoneta, que fueron diezmando poco a poco las divisiones alemanas, hasta que finalmente el 26 de junio el 23er Batallón de Marines despejó por completo el bosque. El oficial al mando del batallón, el mayor Maurice E. Shearer, envió su informe a sus superiores: “El bosque pertenece ahora al Cuerpo de Marines”.

Ilustración “American Marines in Belleau Wood (1918)“, de Georges Scott.

   El bautismo de fuego de los marines en Europa les había supuesto un elevado numero de bajas, cerca de 10.000, de las cuales 1800 fueron muertos. Pero la tenacidad y ferocidad de los americanos ante fuerzas muy superiores sorprendieron gratamente a sus aliados británicos y franceses. Tras la batalla los franceses rebautizaron el bosque de Belleau como el Bois de la Brigada des Marines. Los alemanes también habían quedado impresionados con la dureza de sus nuevos contendientes. Un oficial alemán de inteligencia escribió que “el efecto moral de nuestras armas de fuego no supuso un freno significativo para el avance de la infantería… Los estadounidenses todavía no han perdido os nervios”.

Operación Gneisenau

   A principios de junio el OHL alemán era consciente de que su superioridad numérica en el frente occidental era cosa del pasado. Los contingentes americanos ya comenzaban a integrarse dentro de las formaciones francesas y británicas, y una de las mayores epidemias de todos los tiempos comenzó a extenderse por Europa, la Gripe Española, que afectó a casi medio millón de soldados alemanes.

General Charles Mangin.

   Con esta situación, y tras el fracaso de la operación Blücher-York, Ludendorff planeó su tercera ofensiva, la cual debía intentar ampliar el saliente formado por el VII Ejército de von Boehn alrededor de Soissons, atacando por su flanco derecho, al oeste del saliente, en las zonas boscosas que se encontraban cerca de Compiègne. Este ataque debía ser coordinado con una ofensiva austrohúngara en el frente italiano (Segunda Batalla del Piave).

   Para encabezar el ataque se designó al XVIII Ejército de von Hutier, que con 21 divisiones atacaría a lo largo de un frente de 33 km que se extendía desde el este de Compiègne a Montidier. En su izquierda el ataque iba a ser apoyado por 3 divisiones del XX Cuerpo del VII Ejército, que atacarían a lo largo un frente de 12 km al oeste de Soissons, sobre el flanco derecho francés protegido por el X Ejército de Mangin. A esta fuerza de combate se le sumaron más de 3000 cañones y morteros.

   Frente a von Hutier se encontraba el III Ejército del general Georges L. Humbert, que formaba una considerable fuerza defensiva entre sus 16 divisiones, 165 tanques, 1000 cañones y cerca de 1200 aviones, para proteger un frente de 30 km.

Georges Painvin.

   Debido a la premura del plan, los alemanes realizaron sus preparativos a plena luz del día y las concentraciones de tropas fueron captadas por los aviadores franceses. Por si eso fuera poco, el oficial de comunicaciones francés Georges Painvin descifró un mensaje alemán interceptado el 3 de junio que detallaba un ataque alemán para el 7 de junio entre Montidier y Compiègne. Esa información permitió al alto mando francés llevar a cabo los preparativos para la defensa. Foch ordenó entonces el traslado de 5 divisiones norteamericanas desde Flandes y la preparación de las defensas del sector.

   A las 5 de la mañana del 9 de junio la impresionante fuerza de artillería alemana comenzó a lanzar sus proyectiles sobre el III Ejército francés, descargando casi un millón y medio de proyectiles, un tercio de ellos de gas. Los franceses habían preparado una defensa en profundidad que redujo el impacto del bombardeo, pero no evitó que la infantería alemana consiguiera penetrar casi 10 km en el frente a pesar de la tenaz resistencia de los franceses. El avance alemán no pasó de ahí.

   Dos días después, el 11 de junio, el general Mangin lanzó una contraofensiva con su X Ejército al norte de Compiègne con 4 divisiones francesas apoyadas por 2 estadounidenses y una imponente fuerza de 163 tanques que cogió totalmente por sorpresa a los alemanes que detuvieron sus ataques. El 15 de junio, tanto Ludendorff como Foch ordenaron detener toda operación en el sector. Los franceses habían sufrido cerca de 35.000 bajas y los alemanes más de 25.000, una cifra que ya no podía ser asumida por el ejército alemán.

Segunda Batalla del Piave

Batalla del Piave.

   El mismo día que finalizaba la Operación Gneisenau los austrohúngaros lanzaban su gran ofensiva con una impresionante fuerza de más de 50 divisiones que atacaría a ambos lados del Piave, con el golpe principal entre la meseta de Asiego y el monte Grappa. Como había pasado en el frente occidental, los aliados se habían hecho con parte de los planes de ataque del enemigo, y cuatro horas antes de que comenzara la descarga de artillería sobre la meseta de Asiego, los aliados comenzaron su propia descarga que cogió por sorpresa a los austriacos. En otros sectores los cañones austrohúngaros y alemanes se quedaron bastante cortos de proyectiles.

Soldados italianos esperando un ataque. Foto de Italian Army Photographers 1915-1918.

   A pesar del pésimo comienzo la infantería austrohúngara salió de sus posiciones y consiguió romper la línea aliada en varios puntos, expulsando a los defensores británicos y franceses de la meseta y avanzando unos 3 km sobre las tropas italianas situadas en el monte Grappa. Pero el día 16 los aliados lanzaron una serie de contraataques que permitieron recuperar prácticamente todo el territorio perdido el día anterior. El 20 de junio las tropas austrohúngaras comenzaron a retirarse a sus posiciones iniciales y para el día 24 ya se encontraban al norte del Piave.

  Retirarse o continuar

   Las grandes ofensivas de los Imperios Centrales habían fracasado en todos sus frentes, y en especial la situación del ejército alemán en Francia era ya preocupante. El pueblo alemán pasaba hambre y los suministros para el ejército comenzaban a escasear. La mala nutrición de los soldados facilitó la propagación de la Gripe Española, que afectó a cientos de miles de soldados de uno y otro bando (se dice que morían más soldados americanos por la epidemia que por las balas enemigas).

   A pesar de conseguir un avance de 10 km, la operación Gneisenau había sido frenada en seco antes de que los objetivos fueran alcanzados, y el saliente que formaba la línea alemana en el rio Marne no había sido eliminado. A Ludendorff y al OHL solo le quedaban ahora dos posibilidades, retirarse o seguir atacando con una certeza mínima de éxito. Optaron por la segunda opción.

Bibliografía:

  • Desperta Ferro Contemporanea Nº 26,  “Kaiserschlacht, 1918”. Desperta Ferro Ediciones, Madrid 2018.  ISSN 2340-8820.
  • Gilbert, Martin: La Primera Guerra Mundial. La Esfera de los Libros, Madrid, 2004.
  • Livesey, Anthony: Grandes Batallas de la I Guerra Mundial.  Editorial Optima, Madrid, 1995.
  • Parker, Geoffrey: Historia de la guerra. Akal, Madrid, 2010.
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